De director a directora general - Barcelona com tú
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De director a directora general

De director a directora general

Barcelona se ha caracterizado siempre por ir a la vanguardia del progreso económico, cultural del estado. Uno de los principales bancos de prueba en los que se construye ese progreso es el de la igualdad de género. Actualmente, por fortuna, empieza a darse en nuestro entorno una emergencia creciente de mujeres que alcanzan puestos de alta responsabilidad hasta ahora ocupados mayoritariamente por hombres. Es el caso de la actual decana del Col·legi de l’Advocacia de Barcelona, Maria Eugènia Gay, o de la CEO de Savills Aguirre Newman, Anna Gener.

 Ese cambio, a diferencia de los últimos cuarenta años en los que la evolución del trabajo femenino siempre ha tenido relación con cambios del entorno político, social o económico, en la próxima década la evolución vendrá dada por el cambio en la escala de valores de la sociedad.

 El primer gran salto en esta evolución se produjo a partir de 1964 con el inicio de los sucesivos planes trienales de Desarrollo Económico y Social y se prolongó hasta 1975. En este período aunque España seguía siendo un país autárquico en lo económico y social, estos planes supusieron la puesta en marcha de una economía productiva basada en el pleno empleo, en la que la mano de obra femenina inicia su incorporación social al mundo laboral de la empresa.

 La segunda etapa se inicia a partir de 1975 con la transición democrática y llega en una primera fase hasta 1986 con la incorporación de España a la Comunidad Europea. Este período supuso, junto con la liberalización de las costumbres sociales, la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral. Las mujeres que ocupaban puestos directivos o ejecutivos en empresas, organizaciones o instituciones eran una excepción y los estilos de dirección autoritarios y sistemas de gestión individualizados, junto con la imagen social y familiar que se tenía del papel de la mujer, tampoco facilitaban que esta accediera a puestos de responsabilidad.

 Una segunda fase se inicia en 1986 y llega hasta nuestros días con la definitiva integración de nuestro país en las estructuras económicas y políticas de la Unión Europea y la consolidación de la internacionalización de la economía española. Hasta finales de los ´90 pocas mujeres ocuparon puestos directivos y solían en su caso estar relacionados con las áreas financiera y administrativa de las empresas o con determinado tipo de estudios universitarios en el caso de instituciones.

 En los últimos quince años se inicia un cambio de tendencia y con los nuevos modelos de gestión por competencias, dirección por objetivos, y estilos participativos, las mujeres han empezado a asumir puestos de responsabilidad ejecutiva en organizaciones e instituciones..

Este cambio en los próximos años se acelerará y con la globalización se ha iniciado una tercera etapa en la que progresivamente los puestos de dirección se decidirán en función de las habilidades ejecutivas de las personas.

 Las empresas e instituciones líderes y que tendrán éxito en un sentido amplio, social, económico, laboral, serán aquellas que sepan integrar y mantener equipos multidisciplinares de mujeres y hombres en los que las ¨ habilidades ¨ de gestión sean la clave de acceso a las posiciones de dirección..

 La incorporación de la mujer a puestos directivos en condiciones de igualdad con los hombres supondrá otro cambio que se ha de producir en los próximos años en el entorno laboral interno de las empresas y la sensibilidad de la mujer por conciliar la vida familiar y laboral conducirá a que los horarios sean respetados a medida que acceda a puestos de dirección o responsabilidad ejecutiva.

 Además en los próximos años se producirán cambios muy profundos en la escala de valores sociales y religiosos y en el papel que han de jugar la mujer y el hombre en el campo laboral y familiar. Hoy todavía muchas mujeres han de elegir entre la disyuntiva de familia o empresa, unas han dado prioridad a su carrera profesional, otras han renunciado a la familia en su concepto tradicional, y, en otros casos con un gran esfuerzo y sacrificio personal se mantiene el trabajo en ambas.

 Mientras que antes las mujeres que accedían a puestos directivos se decía que era porque asumían el rol del hombre, hoy y en el futuro las mujeres que tendrán más éxito profesional serán aquellas que sean ellas mismas y así sucede con las que en la actualidad han llegado a la dirección general de  empresas o instituciones.

 Por su parte los hombres si quieren competir han de asumir un nuevo rol distinto al que hasta ahora han desempeñado, en el futuro también tendrán que atender a los hijos y compartir las tareas domésticas.

 En los próximos años la diferencia la marcarán las organizaciones que sepan implementar y se esfuercen en llevar a la práctica esta nueva cultura que atraerá y retendrá el talento en las empresas e instituciones. La competencia por sexo se ha terminado y en el futuro lo será por habilidades. Y Barcelona tambien será pionera en ese campo.

 Jordi Roig

 



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